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TODOS JUNTOS. Ese es el resumen más sucinto de lo que nos hemos encontrado detrás del confinamiento a causa del COVID-19.
Es un gran ejercicio de convivencia en el que vamos a conocer las habilidades sociales de cada uno de nosotros y que nos va a poner a prueba porque llevamos más de dos semanas y no sabemos hasta cuando y en qué condiciones evolucionará.

Organizarnos a nosotros y organizar los espacios de la casa es fundamental para que el día fluya desde que nos ponemos en marcha hasta que lo cerramos esperando al siguiente.

Nosotros hemos divido la familia en el equipo “padres” y el equipo “hijos”. Lo mejor es empezar el día con una tormenta de ideas que dé como resultado la exposición de obligaciones y deseos de cada uno. Y de ahí, sin juzgar las propuestas y con las franjas de tiempo claras hacemos un análisis de cada una y buscamos como encajarlas a la vez que encontramos varias en las que podamos coincidir.

No todas son posibles y por eso hay que darles prioridad. Es importante que todos los días tengan un esquema parecido y que varias de las actividades se repitan, pero también es fundamental la variedad así que con un poco de pericia las distribuimos en distintos días.

Como podéis imaginar en el equipo H la principal demanda queda reducida en pasar tiempo con la “máquina” y a comunicarse con los amigos a través de las redes, y su principal obligación está supeditada al trabajo que les marca el colegio. El trabajo académico fluctúa y para que cuadre con las obligaciones del equipo P (que suele ocupar toda la mañana hasta las 15.00) les hemos propuesto otras tareas que pasan por asumir mayor peso en las tareas del hogar, aprender mecanografía con la excusa de que ganarán rapidez y buena posición en sus ratos de chat con amigos, repasar las mates o tiempo de lectura. Como actividad conjunta hemos dedicado 1 hora al fitness via YouTube y otra hora y media de juegos de mesa.

Es indiscutible que pasamos más tiempo que nunca juntos, pero gracias a un buen horario hemos aprendido que los espacios de trabajo son privados y que hay que combinar ocio individual y ocio compartido. Echamos de menos poder salir y nuestra rutina vertiginosa de días pasados pero con la esperanza de volver a disfrutar del aire libre, nosotros también seguimos quedándonos en casa.


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