mujer, lapiz de labios, estilo de vida, lifestyle, casa
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Debe ser lo que tiene tener taitantos, que te vienen recuerdos de antes, muy antes. Y es que estaba haciendo una videoconferencia y he visto que me faltaba algo.
De repente ha llegado desde los días de mi niñez, la voz de mi abuela diciéndome que de casa no salía sin pintarse los labios. Y así la veo en mi memoria, mirándose en el espejo mientras yo la observaba y repasándose los labios antes ir a algún sito.
Y yo, que he repetido ese mismo gesto todas la mañanas desde que me compraron mi primer labial en los albores de la adolescencia, me he dado cuenta de que los tengo dormidos en el cajón.
Así que nada, he rebuscado en todos mis bolsos, los he devuelto al cajón del baño y he escogido el más rojo de todos lo rojos. Y mi imagen ha sido otra, por que no hay sonrisa que no aflore detrás del color, y con la sonrisa la emoción destella en los ojos, parece que los problemas se empequeñecen; nada desaparece pero la actitud lo es todo. labios, rojo
Ya hay estudios de otras épocas en los que el uso del pintalabios medía los niveles de las crisis y sus fases. En esta no sabemos que pasará, porque con esto de no salir o salir con mascarilla, igual deja de ser un indicador a tener en cuenta, pero yo lo seguiré usando.


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