vino
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Hablas de maridaje y ya te imaginas que eso de unir el vino con la comida solo pasa en ocasiones especiales, delante de un plato elaborado combinado con un vino tan exquisito que te va a doler el bolsillo.

Así que por ejemplo, esa tarde que llegas a casa y vas a hacer una cena de diario pues en vez de servirte una copa de vino acabas abriendo una cerveza. Ya sabes, por aquello de que parece que el “botellín” no te exige tener ningún conocimiento más allá que el de disfrutarlo.

Pero no tiene por qué ser así. Para saber de vinos lo primero que hay que hacer es probarlos, y para empezar no hace falta irse a buscarlos a lugares recónditos y de precios disparatados. Sino quizás puedes ir haciéndote una larga lista de los que más te gusten y se adecuen a tu presupuesto. Es cuestión de tiempo, en poco te veo como a mi, comprando en cada bodega de cada lugar al que viajo y ampliando mi agenda. Eso sí, de vez en cuando no me resisto a repetir con algunos que me resultaron deliciosos.

¿SABÍAS QUE LOS ESPAÑOLES BEBEMOS MAYORITARIAMENTE TINTO? Pues sí, es el más consumido en nuestro país, con 197,14 millones de litros, frente a los 94,33 millones consumidos de blanco, los 26,26 de espumoso y los 17,88 millones de litros de vino rosado.

Juego de parejas:

Un maridaje es acertar quien queda bien con quien. Y es que aunque hay unos patrones básicos, siempre pueden haber combinaciones sorprendentes que los sumilleres consiguen encontrar. Pero cómo este post es para conocer las parejas que no fallan, ahí van las más seguras:

Entrantes. Sean para aperitivo o en realidad conformen tu menú prueba a descorchar un espumoso blanco o rosado. Hay veces que nosotros si después seguimos con pasta, arroz e incluso con pescado ya nos mantenemos con el mismo.
Ensaladas. En realidad las ensaladas ya son un campo de experimentación en sí mismas y sobre tus experimentos deberías elegir el vino. Te recomiendo principalmente los blancos y si la salsa o los ingredientes tienen un toque dulce que te decantes por un blanco seco.
Pasta y arroces. Nunca te fallará un rosado. El vino rosado ha sido un vino poco reconocido durante muchos años, porque hacerlo es fácil pero hacerlo bien, no tanto. En realidad es un tinto pero que solo ha fermentado parcialmente en contacto con el hollejo. Por suerte, cada vez más recibe el lugar que se merece. Son vinos con poco tanino y buena acidez, que cuando son de calidad son versátiles y se disfrutan mucho.
Si quieres diferenciar según que salsa lo acompañen o con qué se ha cocinado el arroz deberías aplicar las reglas del pescado vs carne.
Mariscos: En general debemos optar por vinos blancos o los conocidos como blancs de noirs, es decir aquellos vinos que se elaboran a partir de variedades tintas. O con vinos espumosos, quien no tiene en la cabeza el toque chic de la combinación de ostras con champagne? Este match se puede extender a todo tipo de marisco.
Pescados: Es fácil decir que un blanco, un rosado o un espumoso pero en realidad el tema puede llegar a ser mucho más complejo porque dependiendo del tipo de pescado y su condición grasa, o la salsa con que se acompañe le irán mejor unas u otras variedades de uva.
Carnes: Si son carnes blancas lo mejor es apostar por un vino tinto joven o crianza. Si son carnes rojas o de caza necesitarás un vino con más cuerpo, de crianza o reserva.


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